viernes, 1 de mayo de 2020

Tratando de alcanzar esa estrella naciente

Déjame contarte una historia, una historia que tu mente nunca asimilará por más que te la repita, y, aun así, deberás creerla no porque te la cuente yo, sino porque así estarás preparado para los momentos que vendrán a continuación.
Un halo de claridad se reflejó en un horizonte que reconoció, pero ubicado en un espacio que no era el suyo, poco a poco la oscuridad fue dando paso a una luz intensa y pudo ver todo mejor. Se sintió menos pesado, más vacío, miró hacia abajo y con cierto estupor reconoció esa madera en forma de piernas, unos brazos donde antes había ramas y finalmente, viendo su reflejo en la ventana pudo comprobar con claridad cristalina su forma alargada, cierta tendencia al desgarbo, pantalones verdes y sombrero puntiagudo de tirolés.
Se llamaba Olmo y en su larga vida, siempre presumió ser un precioso y respetable árbol, que en su madurez pudo adquirir un aspecto tortuoso y retorcido, aunque majestuoso. Era un árbol noble por excelencia... Continuará




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