sábado, 2 de mayo de 2020

Dedos de tinta



Tenía la seguridad de que era inútil derramar la tinta, cuándo cada hoja se llenaba de llanto marchito, esta pluma no razona ante el desconsuelo del bloqueo, eternos momentos de letras vagas que se fundían entre sombras de esta oscuridad mía.
El ambiente es tedioso y las palabras que salen de mi mente se me antojan aburridas, tamborileo con mis dedos negros de tinta de tantos libros que no he escrito, se agitan con el ansia de una idea nueva y una sonrisa esboza mi rostro que canta con intrínseca tristeza los designios que se agolpan en mi mente. De nuevo una lluvia silenciosa de palabras que me permitían redactar un cuento breve. Miro al cielo a través de la ventana de la oscura estancia y sonrío ante la certeza de que he vuelto a crear



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