Mi corazón se sobrecoge cada día a las 14:15.
Me asomo a la ventana y la observo, curioseo sus rizos
anaranjados y sus ojos verdes, que hacen pequeños guiños involuntarios, su
larga cabellera que acababa en su cintura dándole exotismo a su contorno
asimétrico. Tan perfecta. Imagino su tono de voz, ¿qué entonación tendría? que
haría falta para que entre palabra y palabra se mordiera el labio y después
sonriera. Me decido y con mil pensamientos que al bajar las escaleras se
transformaban en el último escalón, salgo dispuesto a dar un giro a mi todo.
Veo como se sube al bus y por un instante se cruzaron nuestras miradas. Juraría
que me sonrió. Vuelvo a casa y mi corazón se sobrecoge pensando en mañana a las
14:15.

Precioso nena
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar