Tenía la seguridad de que era inútil derramar la tinta,
cuándo cada hoja se llenaba de llanto marchito, esta pluma no razona ante el
desconsuelo del bloqueo, eternos momentos de letras vagas que se fundían entre
sombras de esta oscuridad mía.
El ambiente es tedioso y las palabras que salen de mi mente
se me antojan aburridas, tamborileo con mis dedos negros de tinta de tantos
libros que no he escrito, se agitan con el ansia de una idea nueva y una
sonrisa esboza mi rostro que canta con intrínseca tristeza los designios que se
agolpan en mi mente. De nuevo una lluvia silenciosa de palabras que me permitían
redactar un cuento breve. Miro al cielo a través de la ventana de la oscura
estancia y sonrío ante la certeza de que he vuelto a crear

Me encanta Ruth, simple y certero
ResponderEliminarLos bloqueos Nati, ya sabes, son nuestros enemigos y a veces son tan necesarios.
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