Te miraba mientras brotabas, danzabas al son de baladas,
me calabas y mis instintos aguabas mientras señalabas las trabas, mientras yo
en medio de candores y sudores, asumía con horrores mis errores, veía como me
señalabas sus colores. Me sentí rastrero por mi imagen de cirquero de buen agüero,
arriero y desembocadero de tus encantos frente al tendedero. Asumí que deseabas
un momento dulzón y con cara de bobalicón me acerqué a tu lado y tus ojos
almendrados me dijeron. Eres mi amado y más lo serás si tiendes la ropa que
está a tu lado.

Textos exigentes llenos de miedo, confusión, anhelos, esperanzas, zozobras, ternura, y cierta picardía si no ironía. Osea, textos que rezuman humanidad, cualidad que se agradece y disfruta especialmente en estos momentos inéditos. Gracias, Ruth, por compartir con tanta sensibilidad y buen hacer tus dones ;-*
ResponderEliminarEs genial que siempre consigas de mi una sonrisa, te lo agradezco de corazón.
ResponderEliminarGracias por tus palabras Nati.
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